
Feminizada
Sativa
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Autofloreciente
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Sativa
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Sativa
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Sativa
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Sativa
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Esta versión en español es una traducción automática. Está pendiente de revisión por un hablante nativo.
Una planta de dominancia sativa crece alta y abierta, con hojas estrechas, entrenudos largos y cogollos más aireados que una indica. Suele tardar más en terminar. El efecto se describe generalmente como cerebral y estimulante más que sedante, y por eso las sativas tienden a recomendarse para el día.
Como con la indica, la distinción botánica está discutida y casi todo lo moderno es híbrido. Pero el porte es real y conviene preverlo: una sativa suele doblar su altura, o más, una vez empieza a florecer.
Esta es la categoría con el vínculo local más fuerte. El cannabis landrace tailandés es sativa —los Thai sticks se construyeron sobre él— y la genética sativa evolucionó en latitudes tropicales, con calor, humedad y días de unas doce horas. La estructura floral abierta que acompaña a ese porte resulta genuinamente útil aquí: los cogollos sueltos se secan antes tras la lluvia y resisten mejor la podredumbre que las colas densas de una indica.
Siam’s Smile lleva herencia tailandesa directa y es la opción más evidente para quien quiera algo arraigado en este clima.
El problema práctico de las sativas en interior es la altura. Cuenta con que la planta doble tras el cambio a 12/12, y en algunos casos más. Cambia antes de lo que resulte cómodo, o usa una malla para repartir el crecimiento en horizontal en lugar de dejar que se meta en la luz.
En exterior en Tailandia el estiramiento es una ventaja: el aire circula mejor por una planta alta y abierta.