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Plagas y enfermedades del cannabis: identificar y prevenir


Esta versión en español es una traducción automática. Está pendiente de revisión por un hablante nativo.

Las plagas y las enfermedades pueden comprometer seriamente un cultivo, afectando a la salud de las plantas y reduciendo la cosecha. Saber identificarlas y aplicar medidas preventivas es esencial para mantener un jardín sano. En este artículo repasamos las más comunes y las estrategias para detectarlas y prevenirlas.

Pulgones de distintos tamaños alimentándose sobre una hoja verde de cannabis

Araña roja: estos diminutos ácaros se alimentan de la savia y provocan amarilleo de las hojas, telarañas y crecimiento raquítico. b) Pulgones: pequeños insectos que chupan la savia de los tejidos, lo que deforma las hojas y deja una melaza pegajosa. c) Mosca del sustrato: estas pequeñas moscas ponen sus huevos en sustrato húmedo y sus larvas devoran las raíces, con la consiguiente mala absorción de nutrientes y debilidad general. d) Trips: diminutos insectos alados que perforan las hojas para alimentarse y dejan motas plateadas o bronceadas.

Oídio: enfermedad fúngica que aparece como un polvillo blanco sobre las hojas; debilita las plantas y reduce el rendimiento. b) Botritis (podredumbre del cogollo): también llamada moho gris, ataca flores y cogollos, que se pudren y se cubren de un moho afelpado gris o pardo. c) Fusariosis: enfermedad fúngica del suelo que afecta al sistema vascular y provoca marchitez, amarilleo y muerte de la planta. d) Podredumbre de raíz: causada normalmente por exceso de riego y sustrato mal drenado, pudre las raíces y provoca crecimiento detenido y hojas amarillas.

Inspeccione con regularidad sus plantas en busca de decoloraciones extrañas, manchas, agujeros, telarañas o actividad de insectos. b) Manejo integrado de plagas (IPM): adopte un enfoque que combine control cultural, biológico y químico para gestionar el problema con eficacia. c) Higiene: mantenga limpio el jardín retirando materia vegetal muerta, hojas caídas y restos, que sirven de refugio a plagas y patógenos. d) Control ambiental: optimice temperatura y humedad para desalentar la aparición y propagación de problemas. e) Cuarentena: aísle las plantas nuevas durante un tiempo antes de incorporarlas al jardín, para asegurarse de que están libres de plagas. f) Control orgánico: recurra a jabones insecticidas, aceite de neem o insectos auxiliares para reducir al mínimo el uso de pesticidas químicos.

Identificar las plagas y enfermedades comunes y aplicar medidas preventivas es esencial para mantener un jardín sano. Las inspecciones periódicas, el manejo integrado, la higiene y el control ambiental desempeñan un papel decisivo. Manteniéndose atento y actuando de forma preventiva, minimizará su impacto sobre las plantas y asegurará un cultivo con éxito.